Por qué es mejor acumular experiencias que objetos

“Cuando comenzamos a practicar el minimalismo hace nueve años, recuerdo haberme preguntado qué podría hacer con los recién descubiertos beneficios de poseer menos. Si dejásemos de comprar, perseguir y preocuparnos por el exceso de posesiones en la vida, ¿Qué podríamos hacer con el excedente de dinero, tiempo y energía?”

Esta es una reflexión de Joshua Becker en Becoming Minimalist, en un post en el que trata de dar respuesta a porqué es mucho mejor acumular experiencias personales que objetos materiales a lo largo de nuestra vida. Las conclusiones a las que llega, brevemente, las desgloso aquí. El desarrollo lo podéis leer -en inglés- allí.

  • Las experiencias nos proporcionan mayor felicidad que los objetos, cuyo índice de satisfacción es mucho más efímero.
  • Una vivencia personal genera un recuerdo que nos acompañará, probablemente, para siempre. No se puede decir lo mismo de multitud de regalos que hemos recibido desde pequeños y de los que ya ni nos acordamos.
  • Muchos objetos materiales desembocan en un mayor desorden en nuestro espacio físico y, también a veces, mental. No ocurre lo mismo con las experiencias positivas que, además, son una gran oportunidad para conectar con otras personas.
  • Las experiencias son una buena ayuda para centrarnos en vivir el momento presente y no distraer nuestra mente con el pasado, el futuro o los problemas de la vida cotidiana.
  • Las comparaciones son odiosas y, en lo que se refiere a vivencias, hay menos margen para realizarlas que en el caso de las posesiones materiales.

Una forma de organizarse para ahorrar dinero en casa

Recibo varias newsletter del New York Times aplicadas a diferentes temas, y una de ellas es la de Smarter Living. En ella pidieron a los lectores que enviaran métodos y fórmulas que utilizan para  ahorrar dinero en casa y os transcribo aquí una idea que me ha interesado bastante. La escribe Ella Saitta y está hecha a partir del libro “The Richest Man in Babilony“, de George S. Clason y de las enseñanzas de T. Harv Eker, autor de “Secrets of the millonaire mind“. Saitta asegura que, de esta forma, ella y su marido consiguieron ahorrar 10.000 dólares en un año sin tener que renunciar a los placeres de la vida.

En realidad es un método bastante sencillo y que, creo, se puede ajustar a la realidad de cada uno moviendo los porcentajes a medida de los ingresos que haya en el hogar. Se trata de dividir el dinero total que se gana al mes en seis partidas:

  • El 50% iría destinado a las necesidades básicas: facturas, alquiler o hipoteca, alimentación, etc.
  • El 10% se guarda para utilizarse en alcanzar una futura libertad financiera, para inversiones, emprendimientos futuros, etc. Esta es una partida que me parece muy interesante.
  • Otro 10% también se guarda como ahorro, pero esta vez para afrontar imprevistos, necesidades de compra (una lavadora o un frigorífico nuevos, por ejemplo), vacaciones…
  • Otro 10% va a educación y cultura: universidad, libros, películas, visitas a museos, o cualquier cosa que implique el desarrollo personal, como apuntarse al gimnasio, por ejemplo).
  • Un 10% puede destinarse a los demás; bien donándolo a ONG’s o guardándolo para después hacer regalos a nuestros seres queridos con ese dinero. Bien puede venir ese dinerito cuando llegan las Navidades o los cumpleaños.
  • El último 10% ya se puede usar íntegramente para divertirnos – que también es importante-, salir a tomar una copa o a cenar, comprarnos un videojuego o cualquier otra cosa que se nos ocurra.

¿Qué opináis? Como os decía los porcentajes yo creo que pueden variarse. Reducir, por ejemplo, del 10% al 5% en algunas partidas si los ingresos son cortos y hay que subir de ese 50% en gastos básicos para hacer frente a las facturas. Sin embargo, como guía a seguir me parece una buena técnica de ahorro. Yo de momento voy tratando de implementar algo parecido.

Ya sabéis que espero vuestros comentarios sobre esto y, también, que me contéis cómo hacéis vosotros para ahorrar dinero en casa de cualquier manera.

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Henry David Thoreau sobre la soledad

Estos días no estoy seleccionando enlaces ni haciendo mucho contenido, principalmente porque arrastro un catarro legendario. Sin embargo quería dejaros estas anotaciones sobre la conveniencia de la soledad que he subrayado en “Walden”, de Henry David Thoreau, una de mis lecturas para este final de verano ideal para quienes somos un poco introvertidos (que no tímidos ni antisociales).

” […] creo que es saludable estar solo la mayor parte del tiempo. La compañía, incluso la mejor, se hace pronto cansina y nociva. Me encanta estar solo. No he encontrado un compañero que me acompañe mejor que la soledad. Normalmente estamos más solos cuando nos reunimos con los demás que cuando permanecemos en casa. Allá donde esté, un hombre que piensa o trabaja está siempre solo. La soledad no se mide por las millas que separan a un hombre de sus semejantes. El estudiante realmente aplicado de una de las pobladas colmenas de la Universidad de Cambridge está tan solo como el derviche en medio del desierto.”

” Por lo general, la compañía es de mala calidad. Nos reunimos demasiado a menudo, sin tiempo de adquirir ningún valor nuevo para los otros. Nos vemos tres veces al día en las comidas y nos ofrecemos los unos a los otros un nuevo sabor de ese queso rancio que somos. Hemos tenido que ponernos de acuerdo sobre una serie de reglas de etiqueta y cortesía para hacer tolerable este encuentro frecuente y que no necesitemos llegar a una guerra declarada.”

Y aquí la que probablemente es mi cita favorita del año:

“Pero allá donde vayáis los hombres os acosarán a zarpazos con sus sórdidas instituciones y, si pueden, os obligarán a pertenecer a sus lamentables sociedades caritativas. Es verdad que podría haberme resistido por la fuerza con mejor o peor resultado, podría haber lanzado un grito homicida y enloquecido contra la sociedad; pero preferí que la sociedad enloqueciera contra mí, pues ella es la parte desesperada.

Cómo vivir 100 años: consejos prácticos

Un vídeo de ASAPScience con recomendaciones sobre cómo vivir 100 años basadas en algunos estudios que citan y enlazan en la descripción del vídeo. Está bien relatado y de forma gráfica y amena, aunque no aporta nada que no sepa ya quien sea aficionado al tema.

Básicamente, hacer ejercicio físico, llevar una dieta sana y basada principalmente en vegetales (el vídeo recomienda también el té verde y el pescado como elementos importantes en la alimentación, por aquello del factor de longevidad de los japoneses) y cultivar las relaciones sociales y la actitud positiva ante la vida. Echadle un ojo y me contáis en los comentarios si conocéis otras fórmulas y consejos sobre cómo vivir 100 años.

Vía Futurism

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Las 4 reglas vitales de John Maeda

“Hubo un tiempo en el que estuve tratando de encontrar una especie de brújula para vivir mi vida, y comenzó con estas cuatro reglas.”

1 – No hablar mal de otras personas

2 – Evitar un comportamiento pasivo agresivo

3 – Escuchar ampliamente pero no darle muchas vueltas a las decisiones tomadas

4 – Si te equivocas, admítelo, pide disculpas y sigue adelante

Esto es de John Maeda en su blog -ya finiquitado- Creative Leadership.

Vía Swiss Miss