Consejos para paliar el espacio de almacenamiento insuficiente en Android

Hace año y medio me compré un móvil Asus con SO Android que me da un dolor de cabeza esencial: el espacio de almacenamiento insuficiente. Un error trascendental que me impide instalar muchas apps en el dispositivo o incluso actualizar convenientemente las que ya tengo, debido a que nunca tengo sitio.

La cosa es que me compré una tarjeta SD para meter ahí las fotos y los vídeos y evitar que me llenaran la memoria, pero tampoco es que haya sido la purga Benito la cosa, porque numerosas aplicaciones no las puedo pasar allí. No digamos ya los 500 millones de apps que vienen por defecto y que no hay forma de eliminar salvo que te metas en el rollo de routear el móvil, etc.

Bueno, la cosa es que mientras tiro el móvil a la basura y me compro otro -cualquier día me paso a Apple y que le den a Android- no me han venido mal algunos de los consejos de este vídeo (ver más abajo) de El androide libre para paliar con el problemilla del espacio de almacenamiento insuficiente y liberar memoria en el teléfono. Algunos los había puesto ya en práctica, mientras que otros han sido una novedad. Podéis probar vosotros mismos si tenéis dificultades con el espacio en vuestro móvil y contarme en los comentarios la desesperación que sufrís y con la cual me solidarizaré desde el minuto uno.

Snapchat lo tiene crudo

“I guess this shouldn’t come as a surprise. We like to post about how cool our lives are and want everyone to see it. Snapchat is for friends, but Instagram is for the world.”

“[…] on a platform designed for millennials, the only people remaining are adults — marketers, typically. “

Esto es de Carissa Lintao en The Next Web. El artículo expone porqué la autora deja de usar Snapchat en favor de Instagram Stories. Jugada maestra de Zuckerberg, la de copiar salvajemente el método del rival e incorporarlo a una app ya exitosa a la que ha dotado aún de más vida. Yo, por mi parte, no he sido nunca usuario de Snapchat y, en cambio, soy muy de hacer Stories en Instagram.  ¿Y vosotros?

Post-Millennials: la generación con el cerebro frito por los Smartphone

Estos días viene comentándose mucho un artículo en The Atlantic -muy citado, por ejemplo, en la marea de newsletters de diverso pelaje que recibo- en el que Jean M. Twenge se pregunta sobre la repercusión que los ya omnipresentes smartphone tienen en las cabecitas de la generación Post-Millenial, que parece ser que son los nacidos entre 1995 y 2012.

Básicamente, la autora se pregunta si los teléfonos de marras no le están friendo el cerebro a los más jóvenes:

“Psychologically, however, they are more vulnerable than Millennials were: Rates of teen depression and suicide have skyrocketed since 2011. It’s not an exaggeration to describe iGen as being on the brink of the worst mental-health crisis in decades. Much of this deterioration can be traced to their phones.”

Metidos en su habitación dale que te pego con el dispositivo, los chavales parecen haberse olvidado de eso de que las cosas mejor a la cara y prefieren largas conversaciones vía texto -o audio, que de lo de mandarse audios por Whatsapp ya hablaremos un día- antes incluso que esa costumbre demodé de quedar con alguien para el ligoteo. Las citas, si breves, dos veces buenas.  El coche, mejor que me lleven, y lo de volar del nido familiar… Ya si eso tal.

“In an information economy that rewards higher education more than early work history, parents may be inclined to encourage their kids to stay home and study rather than to get a part-time job. Teens, in turn, seem to be content with this homebody arrangement—not because they’re so studious, but because their social life is lived on their phone. They don’t need to leave home to spend time with their friends.”

Soy bastante escéptico con lo de encasillar generacionalmente, porque luego cada uno es de su padre, de su madre y de su teléfono móvil. Con todo, aún queda mucho por estudiar, eso sí que es verdad, sobre el impacto que esta revolución tecnológica está teniendo en nuestras poco amuebladas cabecicas; sobre todo en la de aquellos que han nacido con todo esto ya encima. A veces me parece mentira que haya por ahí sueltos ya niños para quienes Youtube o Instagram son tan naturales como el respirar.

Como siempre, tengo más dudas que certezas, aunque me veo bastante más integrado que apocalíptico en todo esto, también os digo. Soy de los que creo que, con todas sus catastróficas desdichas e incendios diarios mediante, las redes sociales han traído apertura de miras al mundo y un mayor contacto y conocimiento con nuestros cercanos y lejanos. La vida no es Facebook, pero Facebook es la vida.

Have smartphones destroyed a generation?” Vamos a tener que esperar para saberlo.

Disney saldrá de Netflix y se suma a la guerra del streaming

La noticia del día en el mundo de los contenidos es que Disney ha decidido sacar su catálogo de Netflix para 2019. Eso incluye también las películas de Pixar, Marvel y Lucasfilm que, de momento, ofrece la plataforma de streaming. En TechCrunch:

“The announcement came as part of some takeover news: Disney is paying $1.48 billion to acquire another 42 percent of BAMTech — a company that exists under the Major League Baseball umbrella — in addition to the 33 percent stake it bought for $1 billion last year. This gives Disney the majority controlling stake of BAMTech.

Meanwhile, Disney also will be launching a separate ESPN-branded streaming service early next year.”

Las acciones de Netflix han caído, pero más aún las de la propia Disney. Probablemente porque los inversores juzgan arriesgado el movimiento de la corporación. Yo también lo creo así ¿A cuantas plataformas de contenidos se supone que estamos los usuarios dispuestos a suscribirnos? ¿Cuantos pagos mensuales podemos soportar en esa partida de gastos? Lo veo complicado, máxime cuando aún existe la opción del Torrent.

En el NYT:

“In some ways, Disney is late to this party. CBS, for instance, introduced a direct-to-consumer subscription streaming service in 2014. But Disney is a media superpower, and its decision to aggressively pursue streaming could speed the entertainment industry’s adoption of the platform.”

¿Estamos preparados para perder millones de empleos?

Instructiva entrevista con Michael Wade, experto en transformación digital, en el suplemento Retina de El País. Me parecen muy relevantes todos los temas que toca; la burbuja tecnológica, la más que probable necesidad futura de las empresas digitales de encontrar una forma lógica de cobrar por sus servicios -aunque soy escéptico en cuanto a los seis meses de plazo que da Wade para el estallido- o los retos que va a plantear en las próximas décadas la llegada imparable de la robotización y la inteligencia artificial avanzada.

Precisamente respecto a esto me llama poderosamente la atención un fragmento del diálogo:

“Cientos de millones de personas van a perder su puesto de trabajo en los próximos 15 años y no estamos listos para ello […] El problema radica en que va a golpear, sobre todo, a las clases medias formadas y no tanto a las clases bajas”.

No se si la cosa llegará a tanto como esos cientos de millones de empleos que pronostica Wade, pero si que me parece que estamos un poco de miranda ante el tsunami sin hacer demasiado. Por ejemplo en Hispanistán, donde somos especialistas en comérnoslas todas por el mismo lado.

También me ha interesado el hecho de que Wade centre el desafío no únicamente en el empleo “no especializado” o de baja cualificación, sino también en numerosos profesionales formados que van a ver pronto -y aquí pronto puede ser en 20 años, claro- cómo las máquinas ocupan cada vez un mayor número de funciones en sus lugares de trabajo.

“El machine learning ocurre rápido y es previsible. Ahora mismo podemos diseñar un algoritmo para saber cómo invertir el dinero y que lo aprenda un robot. Hay pruebas de que hay robots que aconsejan mejor que las personas que se dedican a ese mismo trabajo”.

Este es uno de los futuros desafíos para la humanidad. Y de aquí saldrán ramificaciones, como el debate sobre la renta básica universal e incluso el desarrollo de las ciudades futuras en un mundo en el que los coches circulen solos. Habrá quien tenga hasta pánico, pero para mi suena también a que el mañana será emocionante. En lo tecnológico y en lo social.

La entrevista completa, ya saben, en El País.

Uber, en realidad, no quiere conductores (SPOILER: Lyft o Cabify, tampoco)

Parece casi de perogrullo, pero me gusta mucho como cuenta Alex Barredo en su podcast cual es el objetivo final de las niñas bonitas de la “sharing  economy” (con permiso de AirBNB): las empresas de transporte privado de pasajeros en coche, tipo Uber, Cabify, etc.

El objetivo final de estas empresas -y de aquellas con las que están cerrando acuerdos para desarrollar tecnologías de coches autónomos- es el desarrollo, mucho más pronto que tarde, de vehículos que no precisen de un conductor para funcionar, de manera que puedan finalmente abaratar las tarifas lo suficiente como para contentar a  los usuarios y, a su vez, liberarse del coste que supone tener chóferes o personal humano. Mientras tanto, las compañías como Uber recurren al dinero que inyectan los inversores de capital riesgo para ofrecer unos precios al gusto del consumidor, confiando en que en unos años la IA de los coches permita prescindir de una buena parte del coste en recursos humanos.

Como os digo, lo cuenta mucho mejor que yo Alex Barredo, así que os invito a que escuchéis este podcast y, también, a que os suscribáis a su newsletter sobre tecnología, una de las mejores y más completas que conozco.