Longevity Fund

Longevity Fund es un fondo de inversión dedicado a surtir de dinero a compañías biotecnológicas centradas principalmente en mejorar nuestra longevidad y combatir los procesos de envejecimiento. De su página web:

“We’re looking to invest in 3 things:

  1. Companies testing the hypothesis that aging can be modified by single things – specific targets, small molecules or biologics. We think there’s enough cross-species evidence of oddly broad-acting genetic pathways that it is worth testing this hypothesis in humans.
  2. Companies developing novel technologies for manipulating biological systems. We’re fans of the idea that living things, or things made by them, can treat life (antibodies, cellular therapy, things that manipulate the immune system or electroceuticals). We’re very open to anything in this regard.
  3. Things which don’t fall into either bucket above, or combine the two. We try to be non-dogmatic, so if you can make a good case for it, we’ll take a look.”

En TechCrunch entrevistan brevemente a la promotora de Longevity Fund, Laura Deming, que cuenta tan sólo con 23 años. Os recomiendo echarle un vistazo a lo que dice.

“[…]not long ago, if you talked with most VCs about aging, they didn’t think there was anything there. I think aging is such a young science, they hadn’t heard about it. Meanwhile, I care a lot about it, and though we don’t know if it’ll work or not, it’s not unlike [biotech companies trying to tackle] cancer in that way, and if you believe in cancer companies, you should also care about aging companies.”

“Earlier, our biggest challenge was getting other investors on board and convincing them that aging has become a place to play. Now that’s a non-issue, which is great. Our job is to help the companies get other investors on board, so it’s wonderful to see excitement in the space begin to build.”

De momento, estas son las empresas a las que están apoyando:

Longevity Portfolio

Consejos para paliar el espacio de almacenamiento insuficiente en Android

Hace año y medio me compré un móvil Asus con SO Android que me da un dolor de cabeza esencial: el espacio de almacenamiento insuficiente. Un error trascendental que me impide instalar muchas apps en el dispositivo o incluso actualizar convenientemente las que ya tengo, debido a que nunca tengo sitio.

La cosa es que me compré una tarjeta SD para meter ahí las fotos y los vídeos y evitar que me llenaran la memoria, pero tampoco es que haya sido la purga Benito la cosa, porque numerosas aplicaciones no las puedo pasar allí. No digamos ya los 500 millones de apps que vienen por defecto y que no hay forma de eliminar salvo que te metas en el rollo de routear el móvil, etc.

Bueno, la cosa es que mientras tiro el móvil a la basura y me compro otro -cualquier día me paso a Apple y que le den a Android- no me han venido mal algunos de los consejos de este vídeo (ver más abajo) de El androide libre para paliar con el problemilla del espacio de almacenamiento insuficiente y liberar memoria en el teléfono. Algunos los había puesto ya en práctica, mientras que otros han sido una novedad. Podéis probar vosotros mismos si tenéis dificultades con el espacio en vuestro móvil y contarme en los comentarios la desesperación que sufrís y con la cual me solidarizaré desde el minuto uno.

Snapchat lo tiene crudo

“I guess this shouldn’t come as a surprise. We like to post about how cool our lives are and want everyone to see it. Snapchat is for friends, but Instagram is for the world.”

“[…] on a platform designed for millennials, the only people remaining are adults — marketers, typically. “

Esto es de Carissa Lintao en The Next Web. El artículo expone porqué la autora deja de usar Snapchat en favor de Instagram Stories. Jugada maestra de Zuckerberg, la de copiar salvajemente el método del rival e incorporarlo a una app ya exitosa a la que ha dotado aún de más vida. Yo, por mi parte, no he sido nunca usuario de Snapchat y, en cambio, soy muy de hacer Stories en Instagram.  ¿Y vosotros?

Post-Millennials: la generación con el cerebro frito por los Smartphone

Estos días viene comentándose mucho un artículo en The Atlantic -muy citado, por ejemplo, en la marea de newsletters de diverso pelaje que recibo- en el que Jean M. Twenge se pregunta sobre la repercusión que los ya omnipresentes smartphone tienen en las cabecitas de la generación Post-Millenial, que parece ser que son los nacidos entre 1995 y 2012.

Básicamente, la autora se pregunta si los teléfonos de marras no le están friendo el cerebro a los más jóvenes:

“Psychologically, however, they are more vulnerable than Millennials were: Rates of teen depression and suicide have skyrocketed since 2011. It’s not an exaggeration to describe iGen as being on the brink of the worst mental-health crisis in decades. Much of this deterioration can be traced to their phones.”

Metidos en su habitación dale que te pego con el dispositivo, los chavales parecen haberse olvidado de eso de que las cosas mejor a la cara y prefieren largas conversaciones vía texto -o audio, que de lo de mandarse audios por Whatsapp ya hablaremos un día- antes incluso que esa costumbre demodé de quedar con alguien para el ligoteo. Las citas, si breves, dos veces buenas.  El coche, mejor que me lleven, y lo de volar del nido familiar… Ya si eso tal.

“In an information economy that rewards higher education more than early work history, parents may be inclined to encourage their kids to stay home and study rather than to get a part-time job. Teens, in turn, seem to be content with this homebody arrangement—not because they’re so studious, but because their social life is lived on their phone. They don’t need to leave home to spend time with their friends.”

Soy bastante escéptico con lo de encasillar generacionalmente, porque luego cada uno es de su padre, de su madre y de su teléfono móvil. Con todo, aún queda mucho por estudiar, eso sí que es verdad, sobre el impacto que esta revolución tecnológica está teniendo en nuestras poco amuebladas cabecicas; sobre todo en la de aquellos que han nacido con todo esto ya encima. A veces me parece mentira que haya por ahí sueltos ya niños para quienes Youtube o Instagram son tan naturales como el respirar.

Como siempre, tengo más dudas que certezas, aunque me veo bastante más integrado que apocalíptico en todo esto, también os digo. Soy de los que creo que, con todas sus catastróficas desdichas e incendios diarios mediante, las redes sociales han traído apertura de miras al mundo y un mayor contacto y conocimiento con nuestros cercanos y lejanos. La vida no es Facebook, pero Facebook es la vida.

Have smartphones destroyed a generation?” Vamos a tener que esperar para saberlo.

Disney saldrá de Netflix y se suma a la guerra del streaming

La noticia del día en el mundo de los contenidos es que Disney ha decidido sacar su catálogo de Netflix para 2019. Eso incluye también las películas de Pixar, Marvel y Lucasfilm que, de momento, ofrece la plataforma de streaming. En TechCrunch:

“The announcement came as part of some takeover news: Disney is paying $1.48 billion to acquire another 42 percent of BAMTech — a company that exists under the Major League Baseball umbrella — in addition to the 33 percent stake it bought for $1 billion last year. This gives Disney the majority controlling stake of BAMTech.

Meanwhile, Disney also will be launching a separate ESPN-branded streaming service early next year.”

Las acciones de Netflix han caído, pero más aún las de la propia Disney. Probablemente porque los inversores juzgan arriesgado el movimiento de la corporación. Yo también lo creo así ¿A cuantas plataformas de contenidos se supone que estamos los usuarios dispuestos a suscribirnos? ¿Cuantos pagos mensuales podemos soportar en esa partida de gastos? Lo veo complicado, máxime cuando aún existe la opción del Torrent.

En el NYT:

“In some ways, Disney is late to this party. CBS, for instance, introduced a direct-to-consumer subscription streaming service in 2014. But Disney is a media superpower, and its decision to aggressively pursue streaming could speed the entertainment industry’s adoption of the platform.”

¿Estamos preparados para perder millones de empleos?

Instructiva entrevista con Michael Wade, experto en transformación digital, en el suplemento Retina de El País. Me parecen muy relevantes todos los temas que toca; la burbuja tecnológica, la más que probable necesidad futura de las empresas digitales de encontrar una forma lógica de cobrar por sus servicios -aunque soy escéptico en cuanto a los seis meses de plazo que da Wade para el estallido- o los retos que va a plantear en las próximas décadas la llegada imparable de la robotización y la inteligencia artificial avanzada.

Precisamente respecto a esto me llama poderosamente la atención un fragmento del diálogo:

“Cientos de millones de personas van a perder su puesto de trabajo en los próximos 15 años y no estamos listos para ello […] El problema radica en que va a golpear, sobre todo, a las clases medias formadas y no tanto a las clases bajas”.

No se si la cosa llegará a tanto como esos cientos de millones de empleos que pronostica Wade, pero si que me parece que estamos un poco de miranda ante el tsunami sin hacer demasiado. Por ejemplo en Hispanistán, donde somos especialistas en comérnoslas todas por el mismo lado.

También me ha interesado el hecho de que Wade centre el desafío no únicamente en el empleo “no especializado” o de baja cualificación, sino también en numerosos profesionales formados que van a ver pronto -y aquí pronto puede ser en 20 años, claro- cómo las máquinas ocupan cada vez un mayor número de funciones en sus lugares de trabajo.

“El machine learning ocurre rápido y es previsible. Ahora mismo podemos diseñar un algoritmo para saber cómo invertir el dinero y que lo aprenda un robot. Hay pruebas de que hay robots que aconsejan mejor que las personas que se dedican a ese mismo trabajo”.

Este es uno de los futuros desafíos para la humanidad. Y de aquí saldrán ramificaciones, como el debate sobre la renta básica universal e incluso el desarrollo de las ciudades futuras en un mundo en el que los coches circulen solos. Habrá quien tenga hasta pánico, pero para mi suena también a que el mañana será emocionante. En lo tecnológico y en lo social.

La entrevista completa, ya saben, en El País.

Uber, en realidad, no quiere conductores (SPOILER: Lyft o Cabify, tampoco)

Parece casi de perogrullo, pero me gusta mucho como cuenta Alex Barredo en su podcast cual es el objetivo final de las niñas bonitas de la “sharing  economy” (con permiso de AirBNB): las empresas de transporte privado de pasajeros en coche, tipo Uber, Cabify, etc.

El objetivo final de estas empresas -y de aquellas con las que están cerrando acuerdos para desarrollar tecnologías de coches autónomos- es el desarrollo, mucho más pronto que tarde, de vehículos que no precisen de un conductor para funcionar, de manera que puedan finalmente abaratar las tarifas lo suficiente como para contentar a  los usuarios y, a su vez, liberarse del coste que supone tener chóferes o personal humano. Mientras tanto, las compañías como Uber recurren al dinero que inyectan los inversores de capital riesgo para ofrecer unos precios al gusto del consumidor, confiando en que en unos años la IA de los coches permita prescindir de una buena parte del coste en recursos humanos.

Como os digo, lo cuenta mucho mejor que yo Alex Barredo, así que os invito a que escuchéis este podcast y, también, a que os suscribáis a su newsletter sobre tecnología, una de las mejores y más completas que conozco.

Esperanza de vida, transhumanismo y mundo post-humano

Tres artículos que me han llamado la atención esta mañana. El primero, en El País, donde se acercan a los resultados de un estudio en The Lancet que cuenta que en Corea del Sur las mujeres romperán en 2030 la barrera de los 90 años en cuanto a su esperanza de vida. Para España la cosa se queda en 88 años. Todo un record al que no llegan los hombres ( en España en 2030 la esperanza de vida será de 83 años aproximadamente) pero la distancia se va acortando.

“Tradicionalmente, los hombres han fumado más, han bebido más alcohol y han protagonizado más accidentes de tráfico, así que en promedio vivían menos. Ahora, los estilos de vida se asemejan más. “Muchas personas creen que las mujeres están capacitadas para vivir más, pero no es así”, explica el demógrafo.”

Majid Ezzati, profesor de salud pública del Imperial College de Londres aprovecha para resaltar que las políticas de austeridad y el priorizar los intereses privados frente a los de todos es una mala idea en lo que a fomentar la longevidad se refiere. De ahí se explican también los resultados de los coreanos.

“Ezzati cree que sus resultados son una advertencia a los políticos en la era de la austeridad. “Los países con buenos datos de longevidad son aquellos que invierten en salud y asistencia sanitaria a lo largo de todo el ciclo de vida, desde la infancia, y son los que tienen sistemas más equitativos”, explica a Materia”

“Corea del Sur, por el contrario, pegaría un salto sin precedentes gracias a un crecimiento económico orientado a la mejora de la alimentación infantil y al acceso universal a la atención sanitaria, según los investigadores.”

 

De alguna manera relacionado con esto me llegan también dos artículos en The Atlantic a través de su newsletter. Por un lado, Olga Khazan firma un texto titulado “¿Deberíamos morir?” en el que se aborda un aspecto tan interesante como el transhumanismo. ¿Pasa nuestro futuro por una superación de nuestras limitaciones físicas y psíquicas a través de una fusión entre nuestros cuerpos y elementos mecánicos? Hay quien cree que si y que, si no alcanzar la inmortalidad, desde luego el ser humano está preparándose para aumentar radicalmente su esperanza de vida. Por supuesto esto trae una serie de inconvenientes y dilemas éticos consigo. ¿En ese hipotético mundo de transhumanos hiperlongevos tiene sentido la procreación? ¿Colonizaremos nuevos mundos con hordas de centenarios?

Otro ejemplo:

““But the worry in the short-term, is what happens? The rich could get richer and the poor could get poorer,” Liao said. Because the rich could afford to extend their lives first, and life-extenders could amass more resources over the course of their long lives, income inequality could grow even more profound.”

En el otro artículo, Derek Thompson conversa con el escritor Yuval Harari -tengo Sapiens en la estantería desde estas Navidades a la espera de hacerme con un poco de tiempo para leerlo- sobre el camino que puede llevar al fin del trabajo, el fin del individualismo y, por último, el fin del género humano en sí mismo.

“What really happens is that the self disintegrates. It’s not that you understand your true self better, but you come to realize there is no true self […] And I think this is what will happen more and more on a general level. The very idea of an individual that exists, which has been so precious to us, is in danger.”

Algo apocalíptico esto último, pero suficiente para reflexionar. La parte más urgente y relevante en todo esto, aún así, está a mi juicio en cómo va a afectar la inminente revolución robótica a las estructuras laborales y educacionales. Es un desafío que hace una  o dos décadas hubiese parecido quizá ciencia ficción y que, sin embargo, ya comenzamos a vislumbrar en el horizonte.

En busca de soluciones para Twitter

Las novias que le habían salido a Twitter –Disney , Salesforce, Google- se han ido confirmando como rollos de una noche poco a poco. Sin nadie, o casi nadie, en la carrera por hacerse con la red social del pajarito azul, los expertos siguen buscando soluciones para evitar los malos resultados de la empresa. Probablemente la hermana fea del Social Media en cuanto a números económicos. Sobre todo si la comparamos con el éxito de Facebook o LinkedIN a la hora de rentabilizar la actividad de sus usuarios en diferentes modelos de negocio.

Ayer, cuentan en ReCode, el asunto se debatió en el evento New Establishment Summit, que organiza Vanity Fair del 18 al 20 de octubre en San Francisco. Tres expertos – el CEO de Social Capital, Chamath Palihapitiya, la consultora tecnológica Mary Meeker y el CEO de Box, Aaron Levie- analizaron las dificultades por las que atraviesa Twitter y aportaron sus propias soluciones. Todos respondieron a las preguntas de Nick Bilton, de Vanity Fair.

En general, algunos de los puntos en los que el trío de entendidos hizo hincapié son estos:

  • El gasto en infraestructura técnica de Twitter es demasiado para lo que el producto en sí requiere. Palihapitiya expuso que supone un tercio de lo que invierte Facebook en ese área siendo mucho menos complejo. El  responsable de Social Capital considera que eso merma la capacidad de innovación de Twitter, lo cual tampoco es muy difícil de ver si se piensa en lo poco que ha cambiado el aspecto y la funcionalidad de la red social en todo este tiempo. Aún así Mery Meeker cree que algunos de los últimos cambios, como la reorganización del timeline o el acuerdo con la NFL pueden ser beneficiosos.
  • Recuperar la motivación de la plantilla, que podría estar un poco de bajón con todas las noticias negativas que surgen alrededor de Twitter todo este tiempo.
  • Incrementar los usuarios de la plataforma y la utilización que hacen de ella. Imagino que aquí los tiros van por aumentar el tiempo que pasa la gente en Twitter, siguiendo una vez más los pasos de Facebook, que casi quiere que vivamos dentro de nuestro perfil, jejeje.
  • La madre del cordero, que viene siendo el problema del acoso y los infinitos trolls en Twitter. Este es uno de los grandes asuntos que tendrán que atajar desde ya -aunque de momento no han hecho mucho esfuerzo- y que ha producido una gran fuga de usuarios, entre ellos muchos famosos. De hecho esta parece ser la cuestión principal que ha provocado el rechazo final de Disney a hacerse con la empresa.

El resto de cosas las pueden leer ustedes en ReCode o en la propia Vanity Fair.

Comcast completa la adquisición de Dreamworks

Comcast – a través de su división NBCUniversal- finaliza la compra del estudio de animación DreamWorks por 3.800 millones de dólares. Casi cuatro meses después de anunciar que la operación iba a producirse, por fin se ha cerrado el acuerdo. En The Verge:

For its money, Comcast will be getting a studio with plenty of potential hits in the pipeline. A movie based on the Trolls line of dolls is scheduled for release later this year, with new entries in the Croods, Shrek, and How to Train Your Dragon franchises currently in production.

No le va a venir mal a DreamWorks la llegada al rescate de un gran grupo de comunicaciones. Pese a éxitos como los de las franquicias de “Cómo entrenar a tu dragón” y “Kung Fu Panda”, el estudio ha pasado en los últimos tiempos por una situación algo delicada, con recortes de puestos de trabajo y reducción del número de estrenos anuales.

Como reza la nota de prensa de NBCUniversal, DreamWorks pasará ahora a formar parte del Universal Filmed Entertainment Group, en el que también se encuadran Universal Pictures, Fandango, y NBCUniversal Brand Development.