Cómo leer 100 libros al año y no morir en el intento

Mya Nunnally dice que ha leído 100 libros ya desde el 1 de enero hasta la fecha. Un objetivo que asegura que lleva ya cumpliendo unos cuantos años. Yo todavía lo veo complicado para mi reto de lectura -que, por cierto, está superado y aún no hemos llegado a diciembre- aunque no imposible. De momento, veo que cumplo con alguna de las pautas que ella explica que ayudan a leer más y mejor cada año.

En primer lugar, dice que hay que dejar el teléfono móvil a un lado. Y la verdad es que somos -soy- moviladictos. Cada vez me doy más cuenta de ello. Enserio, tengo un problema. Cojo el smartphone y me sumerjo en el infinito, que diría el Mago More. Voy a tener que probar a desinstalar Twitter. Durante una temporada lo hice y no creáis que me fue mal. Y me notaba así como con menos mala leche en mi vida.

Bueno, continúa Nunnally explicando que para lograr esos objetivos de lectura tan elevados, obviamente, siempre hay que tener un libro a mano. Hasta cuando estás viendo el último disparate del Recio en La que se avecina y se va la serie a una eterna parada de anuncios cortesía de Telecinco. Bueno, el caso es que aproveches los ratos muertos para leer. Cuando vas en el metro/bus, cuando estás esperando a que cueza el agua de la pasta, etc. De todas formas siempre queda la opción más eficaz que es, por supuesto, cuando vas al baño. Y eso lo sabéis vosotros, lo sabe España y lo saben hasta los peces.

Otra cosa que está muy bien, y que ya se lo había leído yo decir a Tyler Cowen  es que si estás con un libro y te aburre soberanamente -que puede pasar-, hagas lectura en diagonal, te saltes trozos o directamente pases de ese libro y cojas otro, que va a ser mejor y te vas a hacer menos daño emocional en tu vida. Porque además, como recuerda Nunnally en su artículo, si te gusta lo que lees, probablemente lo leerás ávidamente y bastante más rápido que si te estás tragando un tostón malayo.

Yo todo esto se lo aplicaría también a las series, películas y a todo material cultural así, en su conjunto. De hecho últimamente lo aplico bastante. Enserio, se que al principio crea cierta ansiedad, pero luego es bastante liberador. Dadle al ffwd sin miedo.

Otro consejo de la escritora: registra tus progresos. Ella lo hace en Goodreads, que es una red social que a mi no me termina de gustar, porque es como un Filmaffinity de libros pero más farragoso y en inglés. Yo mis avances y lecturas los dejo anotados en una hoja Excel que me he hecho yo mismo y también anoto en ella no sólo los libros que he leído en el año con sus autores correspondientes, sino también los que quiero leer, aprovechando que la hoja de cálculo es casi infinita en su espacio, tal como es la lista de marras.

Nunnally continúa sugiriendo leer varios libros a la vez. Esto, concretamente, puede resultar algo caótico, pero yo ahora mismo lo estoy haciendo. Os voy a espoilear miserablemente una vez más el post que haré sobre los resultados de mi reto de lectura 2017, pero es por una buena causa: ahora mismo estoy leyendo tres libros al tiempo. Uno es “Transgénicos sin miedo“, de JM Mullet; otro es la autobiografía “Losing my Virginity“, de Richard Branson, el fundador de Virgin y, por último, uno que he cogido de la biblioteca y que se llama “La revolución blockchain“, para ver si me aclara de qué va ese tema, que estoy muy pez. El de Branson lo estoy leyendo en inglés porque paradójicamente comprarlo en hispanistaní resultaba tres veces más caro en Amazon. No me preguntéis porqué.

Para terminar, Mya Nunnally aconseja dos cositas más. Una es que cambiéis de género de vez en cuando para no saturaros. Esto está muy bien, aunque yo lo que salto más bien es de tema porque del ensayo es difícil moverme. La novela, como veréis en próximos posts, la toco poco y es algo que me queda pendiente para el reto 2018. La autora, en cambio, dice que le encanta la ciencia ficción como a Groucho Marx le molaban sus puros, pero que de vez en cuando también se cansa y se pasa a la poesía, a la novela gráfica o a la literatura juvenil, que de todo hay en la viña del Señor. En realidad, como concluye ella, lo importante -y esta es la segunda cosa aquella- es que si lees mucho no lo hagas por presumir de ello. Más que nada porque a nadie le importa demasiado lo que leas, así en general. Lee para cultivarte, para aprender, para transportarte a otros mundos. Lee, en definitiva, para disfrutar.

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2 thoughts on “Cómo leer 100 libros al año y no morir en el intento

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