Reducir la desigualdad comprando en barrios más desfavorecidos de tu ciudad

La infografía a continuación muestra una interesante idea para reducir la desigualdad en nuestras ciudades a través del “efecto Robin Hood“. El estudio completo se puede leer en la revista Applied Network Science y se focaliza en Madrid y Barcelona.

[Vía Agencia SINC]

Efecto Robin Hood

Digitales empobrecidos

Belén Barreiro divide a España en cuatro grupos de población a nivel socioeconómico en esta entrevista en El Confidencial a cuenta de su libro “La sociedad que seremos” (Planeta). Analógicos acomodados, digitales acomodados; analógicos empobrecidos y digitales empobrecidos.

Como estoy claramente encuadrado en el último grupo, me apetece compartir aquí alguna de las reflexiones que hace Barreiro al respecto de mi generación y sus problemas vitales:

“De todas las generaciones es la que más ha visto caer su salario, y los que están en peores condiciones, de ahí que en las encuestas afirmen que van a vivir peor que sus padres. También es algo subjetivo, no significa que vaya a ocurrir, pero que lo vivan de esa manera los coloca en una situación de infelicidad laboral”.

“En lugar de resignarse, toman las riendas de su vida y se hacen activos como votantes y como consumidores. Aunque estén frustrados laboralmente, eso no les hace infelices o amargados: psicológicamente están sanos porque han sabido canalizar su frustración y transformarla en acción”.

“Así como creo que la revolución tecnológica tiene aspectos muy positivos y hace que la vida de los empobrecidos sea mejor, nada apunta a que nadie tenga en mente afrontar la desigualdad”.

No se si realmente estamos canalizando nuestra frustración y transformándola en acción. Muchas veces tengo más la sensación de que nos estamos adaptando al medio en la medida que dan nuestras capacidades, dando tumbos aquí y allá, a la espera de hallar un hueco en el que exista algo de seguridad.

En lo que si estoy de acuerdo es en que en este nuevo paradigma del emprendedor héroe que se empeñan en colocarnos a toda costa, nadie se ocupa de la desigualdad creciente. El otro día vi a un señor en Antena 3 decir tan pichis que había perdido 45 millones en lo del Banco Popular -los accionistas han palmado todo lo invertido- y me quedé a cuadros. Allí estaba ese tipo, con el pinganillo puesto, diciendo que había perdido un fortunón, sin inmutarse. Yo pierdo 45 euros y no desayuno. Ni como. Ni duermo en tres días.

Fuera de lo que es la anécdota… Qué poco rentable sale el ser trabajador por cuenta ajena en Hispanistán. Cada vez menos. Pobres, pero conectados. Será aquello del mal de muchos…