Las newsletters de información local están de moda

“We will not be breaking news or “news of record.” News organizations already do a great job of that in Detroit. What I believe we need is more analysis of how the news you’re getting actually impacts you. More context. More diversity in the opinions we feature. More voices.”

Una entrevista breve e interesante en Poynter con Ashley Woods, una de las escogidas por The Information para recibir financiación y apoyo a su proyecto de medio de comunicación. Woods trabaja en el desarrollo de Detour, una newsletter sobre la ciudad de Detroit que mezclará reporteo con curación de contenidos, centrándose en temas concretos que impacten de manera directa en las vidas de los ciudadanos. Por ejemplo, la forma de construir una ciudad más equitativa, el futuro del Metro de Detroit, perfiles de creadores, artistas y emprendedores o tratar de dar voz a personas que hablen de asuntos raciales, de clase o de fórmulas para avanzar en la igualdad de oportunidades para todos.

También se pretende que haya una participación especial de los lectores y un acceso de estos a los periodistas más cercano, aunque tratando de evitar el ruido que se genera en este tipo de cuestiones:

“For an undecided, but low, monthly fee, members will have access to private Facebook groups and Slack channels to talk about the news without trolls. They’ll be able to meet the Detour staff regularly and help shape our coverage. We’ll curate local calendars for their phones and offer them discounts on events.”

La madre del cordero de todo esto, claro, siguen siendo los ingresos, que en este caso no se detallan mucho en la entrevista, aunque se señala su importancia vital. Por mi parte, cada día estoy suscrito a más newsletters y cada vez me gusta más el formato, especialmente para seleccionar temas y artículos que me gusten o curadores de contenido de confianza. También creo que tienen muchísimo recorrido en el campo de la información local y estamos viendo muchas iniciativas en ese sentido en los últimos tiempos.

En el caso concreto de Detour, me recuerda un poco a lo que hace Sol Villarreal en Seattle, aunque este es un proyecto que tiene también una vertiente centrada más en el sector inmobiliario y en la carrera profesional de su creador.

En mi caso, antes hacía por aquí una modesta selección de enlaces llamada “La semana en Guadalajara” que probablemente retorne en breve.

Una breve reflexión sobre la bulimia audiovisual y el consumo desaforado de contenidos en la red

El otro día estaba leyendo este artículo que básicamente trata el “no me da la vida para ver todas las series que quiero ver” ¿Se pueden ver 50 series al año y no estar loco? Difícil lo veo salvo que te dediques profesionalmente a ello. Y lo mismo pasa con el resto de productos culturales ¿Cual es el máximo de películas, libros, discos, etc. del que podemos disfrutar sin perder la chaveta o caer en la bulimia audiovisual más absurda?

Hay algo sobre lo que se está perdiendo la perspectiva, o al menos así me lo parece. Y es que en esta era de la superabundancia de contenidos es absolutamente imposible ver una gran parte de lo que se produce. No digamos ya todo. Incluso encerrados en una habitación consumiendo series, leyendo libros y escuchando música al máximo de nuestra capacidad parece una tarea de titanes… Con un objetivo nada claro ¿Estar a la última? ¿No perder el hilo de la conversación con las personas de nuestro entorno? Lo cierto es que consumimos el último producto, la última historia, la reflexión más reciente y la escupimos para no perder el hype de la próxima, sin darnos tiempo a profundizar en lo que acabamos de ver o leer. Nos imponemos retos de lectura, objetivos de consumo de películas… Y la meta no está nada clara más allá de intentar verlo todo como si no fuese una lucha tan en vano como la de Sísifo contra la roca.

Yo, por mi parte, aunque no abandono mi reto de lectura, claro, estoy aprendiendo a combatir la ansiedad del “loquierovertodoparapoderopinar” y a obviar las cosas que realmente no me interesan. Me estoy volviendo más selectivo con los contenidos que consumo y con la cantidad de tiempo que dedico a ello. Y me encanta. Como me encanta haber pasado de dedicarle ni se sabe el tiempo a Twitter a unas pocas consultas al día. Un poco de desdospuntocerización no viene mal, créanme. Lo cual tampoco implica que volverse un ludita que viven en una cueva aislado del mundo, pero si aprender a apreciar el mundo que hay ahí fuera, más allá de las pantallas. Si usted ya lo hace, enhorabuena.

Con las noticias me pasa lo mismo. He dejado de acudir -casi- a las homes de los medios y ahora lo que tengo es una dieta a base de newsletters, listas de twitter y feeds que me proporciona una buena selección de contenidos que me interesan. Lo malo es que empiezo a notar que lo que comenzó, eso, como una dieta, lo mismo degenera en un síndrome de Diógenes que está atiborrando mi feedly y mi bandeja de entrada. Va a ser hora de sacar la escoba también por esos lares.

Y esta era la tontería que les quería decir hoy.