Post-Millennials: la generación con el cerebro frito por los Smartphone

Estos días viene comentándose mucho un artículo en The Atlantic -muy citado, por ejemplo, en la marea de newsletters de diverso pelaje que recibo- en el que Jean M. Twenge se pregunta sobre la repercusión que los ya omnipresentes smartphone tienen en las cabecitas de la generación Post-Millenial, que parece ser que son los nacidos entre 1995 y 2012.

Básicamente, la autora se pregunta si los teléfonos de marras no le están friendo el cerebro a los más jóvenes:

“Psychologically, however, they are more vulnerable than Millennials were: Rates of teen depression and suicide have skyrocketed since 2011. It’s not an exaggeration to describe iGen as being on the brink of the worst mental-health crisis in decades. Much of this deterioration can be traced to their phones.”

Metidos en su habitación dale que te pego con el dispositivo, los chavales parecen haberse olvidado de eso de que las cosas mejor a la cara y prefieren largas conversaciones vía texto -o audio, que de lo de mandarse audios por Whatsapp ya hablaremos un día- antes incluso que esa costumbre demodé de quedar con alguien para el ligoteo. Las citas, si breves, dos veces buenas.  El coche, mejor que me lleven, y lo de volar del nido familiar… Ya si eso tal.

“In an information economy that rewards higher education more than early work history, parents may be inclined to encourage their kids to stay home and study rather than to get a part-time job. Teens, in turn, seem to be content with this homebody arrangement—not because they’re so studious, but because their social life is lived on their phone. They don’t need to leave home to spend time with their friends.”

Soy bastante escéptico con lo de encasillar generacionalmente, porque luego cada uno es de su padre, de su madre y de su teléfono móvil. Con todo, aún queda mucho por estudiar, eso sí que es verdad, sobre el impacto que esta revolución tecnológica está teniendo en nuestras poco amuebladas cabecicas; sobre todo en la de aquellos que han nacido con todo esto ya encima. A veces me parece mentira que haya por ahí sueltos ya niños para quienes Youtube o Instagram son tan naturales como el respirar.

Como siempre, tengo más dudas que certezas, aunque me veo bastante más integrado que apocalíptico en todo esto, también os digo. Soy de los que creo que, con todas sus catastróficas desdichas e incendios diarios mediante, las redes sociales han traído apertura de miras al mundo y un mayor contacto y conocimiento con nuestros cercanos y lejanos. La vida no es Facebook, pero Facebook es la vida.

Have smartphones destroyed a generation?” Vamos a tener que esperar para saberlo.